Eco-valores

POR ALFREDO MAÚL, G-22

La educación del presente y el futuro debe adaptarse a las necesidades y retos de las nuevas generaciones. Tenemos la responsabilidad como adultos de heredar a nuestros hijos las herramientas que los ayudaran a mitigar con responsabilidad algunos de los problemas que enfrentaran en las décadas por venir. Posiblemente algunas de las dificultades más obvias estarán relacionadas al medio ambiente y su sostenibilidad.

En G-22 hemos generado ideas en los últimos años que son propositivas y cuestionan de alguna forma los modelos habituales. Nos encanta la innovación y la creatividad.

Hemos cuestionado los modelos educativos contemporáneos que son en dos dimensiones. Libros, cuadernos, pizarrones, maestros hablando—niños levantando la mano para salir al baño. Este modelo que priva de alguna forma la energía y creatividad de los niños y los introduce dentro de un aula iluminada artificialmente con clima controlado. Ese modelo fue producto de la Revolución Industrial hace casi dos siglos. Fue durante ese momento que las familias dejaron el campo para migrar a las ciudades y trabajar en fábricas, y entonces dio paso educar a nuestros hijos dentro de cuatro paredes, sentados en un escritorio rígido que limitaba su movimiento corporal durante su jornada escolar.

Antes de ese momento, por casi doscientos mil años la educación se había dado a través del aprendizaje. A través de usar los cinco sentidos—el olfato, tacto, oído, la visión y el gusto eran pan de todos los días. Estábamos en la mayoría de casos en contacto directo con la naturaleza y de percibir todo nuestro aprendizaje en tres dimensiones. Por generaciones aprendimos haciendo—no aprendimos leyendo. La escritura y la lectura eran de pocos privilegiados.

El aprendiz de carpintería pasaba meses o años a lado de un carpintero experimentado conociendo todo el proceso de su oficio. Lo mismo hacia el zapatero y el agricultor. Era un proceso didáctico formado por la experiencia y por el contacto mismo de nuestros sentidos con nuestra vocación.

Nuestra propuesta en G-22 ha sido la de diseñar un aula que piensa diferente. Un aula educativa dentro de una escuela pública en Guatemala que trae una oportunidad distinta de educar a nuestros niños. Un aula que propone la integración de la ecología y la educación en un mismo espacio. El proyecto se llama el Aula Semilla, y fue concibo como el primer prototipo de muchos por venir. Estamos convencidos que debemos formar eco-valores para garantizar la sostenibilidad ambiental de nuestro país y planeta. Y estos eco-valores debiesen formarse en casa y reforzarse en la escuela.

El Aula Semilla es una propuesta sostenible de un aula bio-climática de bajo costo. Desde su construcción será utilizada como una oportunidad para educar a muchas personas: estudiantes, docentes, académicos, empresarios, trabajadores y campesinos de las comunidades donde se construyan.

El primer prototipo construido dentro de la Escuela Oficial Urbana Mixta de la Colonia Madrid en Escuintla se logró gracias al apoyo y visión de Duke Energy Guatemala y Glasswing International.

Para más información de este proyecto: www.g-22.org/aula-semilla

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