Cocina ecológica

POR ALFREDO MAÚL, G-22

¿Qué representa una Cocina Ecológica?

Los alimentos que se preparan allí, los utensilios con los que los preparamos, los ingredientes o quizá los electrodomésticos y la vajilla.

En realidad son todos los anteriores y más. Tener una cocina ecológica representa sin duda practicar el consumo responsable. De donde provienen los ingredientes, si separamos nuestros desechos orgánicos de los desechos sólidos y si usamos jabones biodegradables. Son literalmente muchas cosas las que podemos hacer para reducir el impacto ambiental de nuestras cocinas, curiosamente, el lugar donde se produce la mayor cantidad de desechos y se consume la mayor cantidad de energía en nuestras casas y apartamentos.

Así que este espacio que en las últimas décadas se ha convertido en el lugar donde la familia se congrega, donde también llegan nuestros invitados es el mejor lugar para compartir ideas de ahorro y responsabilidad ambiental. Qué tal si en lugar de usar paletas de silicón usamos paletas de madera producidas en nuestro país. O si filtramos el agua con un Ecofiltro en lugar de con otro método que usa más energía. La idea claro está, debiesen estos métodos ayudarnos a ahorrar energía y recursos económicos. De tal forma que una Cocina Ecológica también debiese de ser una Cocina Económica.

Si lo viéramos en un contexto rural en Guatemala. Una cocina ecológica debiese de tener una estufa mejorada que ayudara a consumir menos leña y producir menos gases de efecto invernadero que un fogón abierto. Al final del mes esta estufa dejaría de usar leña que representa tiempo y dinero para la familia que la usa, por consecuencia habría ahorros tangibles que pueden sumar en un ciclo anual.

Por último, una cocina ecológica debiese siempre de tener el ingrediente primordial, el Amor. Los alimentos que se preparan con dedicación y contemplación garantizan el bienestar sobre los que no. Tomar un café recién molido en una prensa francesa en lugar de un café instantáneo no se puede comparar. Las cosas buenas se construyen con la paciencia y la atención a los detalles. No con la velocidad de nuestros tiempos. Ver a nuestras cocinas como esos espacios que nutren pero que también se preocupan por los insumos que entran y por los desechos que salen. Las cocinas ecológicas eran las de nuestras abuelas, regresemos de vez en cuando a no solo replicar sus recetas sino también a replicar su sensatez de vivir.

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