Daily Archives: mayo 29, 2015

Cocina ecológica

POR ALFREDO MAÚL, G-22

¿Qué representa una Cocina Ecológica?

Los alimentos que se preparan allí, los utensilios con los que los preparamos, los ingredientes o quizá los electrodomésticos y la vajilla.

En realidad son todos los anteriores y más. Tener una cocina ecológica representa sin duda practicar el consumo responsable. De donde provienen los ingredientes, si separamos nuestros desechos orgánicos de los desechos sólidos y si usamos jabones biodegradables. Son literalmente muchas cosas las que podemos hacer para reducir el impacto ambiental de nuestras cocinas, curiosamente, el lugar donde se produce la mayor cantidad de desechos y se consume la mayor cantidad de energía en nuestras casas y apartamentos.

Así que este espacio que en las últimas décadas se ha convertido en el lugar donde la familia se congrega, donde también llegan nuestros invitados es el mejor lugar para compartir ideas de ahorro y responsabilidad ambiental. Qué tal si en lugar de usar paletas de silicón usamos paletas de madera producidas en nuestro país. O si filtramos el agua con un Ecofiltro en lugar de con otro método que usa más energía. La idea claro está, debiesen estos métodos ayudarnos a ahorrar energía y recursos económicos. De tal forma que una Cocina Ecológica también debiese de ser una Cocina Económica.

Si lo viéramos en un contexto rural en Guatemala. Una cocina ecológica debiese de tener una estufa mejorada que ayudara a consumir menos leña y producir menos gases de efecto invernadero que un fogón abierto. Al final del mes esta estufa dejaría de usar leña que representa tiempo y dinero para la familia que la usa, por consecuencia habría ahorros tangibles que pueden sumar en un ciclo anual.

Por último, una cocina ecológica debiese siempre de tener el ingrediente primordial, el Amor. Los alimentos que se preparan con dedicación y contemplación garantizan el bienestar sobre los que no. Tomar un café recién molido en una prensa francesa en lugar de un café instantáneo no se puede comparar. Las cosas buenas se construyen con la paciencia y la atención a los detalles. No con la velocidad de nuestros tiempos. Ver a nuestras cocinas como esos espacios que nutren pero que también se preocupan por los insumos que entran y por los desechos que salen. Las cocinas ecológicas eran las de nuestras abuelas, regresemos de vez en cuando a no solo replicar sus recetas sino también a replicar su sensatez de vivir.

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Hablando de… Agua

POR OSCAR PÉREZ, SOLUCIONES SOSTENIBLES

Es curioso como, desde el espacio, nuestro planeta pareciera ser una gran masa de agua, del que solamente sobresalen las masas continentales. Una imagen impresionantemente bella del lugar que habitamos.

Sin embargo, la tierra tiene un diámetro de 12,756 km y la zona más profunda del mar que se conoce tiene su fondo apenas a 11 km de la superficie. En términos prácticos: si la tierra fuera del tamaño de una manzana, ¡el mar sería como la cáscara!

A eso sumemos que de ese total del agua de la tierra, solamente el 2% se encuentra disponible para su uso en pozos y ríos. De ese 2%, una buena parte se encuentra contaminada.

Hagamos una analogía con nuestro país: Guatemala es el país de la eterna primavera, con abundante vegetación, bosques nubosos, lagos impresionantes y ríos majestuosos. Pero también existe otra realidad menos aparente, pero muy preocupante. Nuestros esfuerzos de modernización han venido acompañados de una urbanización mal planificada. Nuestra capital es ahora una Región Metropolitana, en la que ya no es posible distinguir los límites de lo que hace algunos años eran ciudades independientes (Guatemala, Mixco, Chinautla, Villa Nueva, Santa Catarina Pinula, por ejemplo).

En esta región, que ocupa menos del 2% del total del territorio nacional, vive más del 20% de la población y tiene una tasa de crecimiento del 4.4% anual, casi el doble del promedio nacional.

Los dos ríos principales de la zona, Villalobos y Las Vacas, se encuentran totalmente contaminados. Nosotros (sí… ¡nosotros!), en nuestro afán de ser más modernos y desarrollados, pero sin una estrategia clara para hacerlo, hemos convertido en un pantano el Lago de Amatitlán y sus más de 200 millones de m3 de agua.

Las fuentes de agua subterránea también se encuentran en crisis. Las grandes industrias, las empresas de agua y los desarrolladores de proyectos inmobiliarios lo saben: cada año se requieren pozos más profundos para proveerse de agua.

Ante esta situación, ¿qué hacer?

De manera simplista, la tasa de consumo de un recurso natural depende de tres factores (1) la cantidad de un recurso que cada persona utiliza para satisfacer sus necesidades (y sus lujos); (2) la cantidad de personas que utilizan de ese recurso; (3) la tasa a la cual el ecosistema es capaz de renovar el recurso.

Actuar sobre los factores 2 y 3 genera beneficios de largo plazo, pero son procesos complejos, largos y relativamente caros. Por otro lado, todos nosotros (sí… ¡nosotros!) podemos actuar sobre el componente 1 y generar resultados pequeños, pero inmediatos.

Utilice menos agua en sus actividades diarias y empresariales, no tire basura por las calles, sea responsable o (como dicen por allí…) “incluya en su actitud al ambiente”.

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Eco-valores

POR ALFREDO MAÚL, G-22

La educación del presente y el futuro debe adaptarse a las necesidades y retos de las nuevas generaciones. Tenemos la responsabilidad como adultos de heredar a nuestros hijos las herramientas que los ayudaran a mitigar con responsabilidad algunos de los problemas que enfrentaran en las décadas por venir. Posiblemente algunas de las dificultades más obvias estarán relacionadas al medio ambiente y su sostenibilidad.

En G-22 hemos generado ideas en los últimos años que son propositivas y cuestionan de alguna forma los modelos habituales. Nos encanta la innovación y la creatividad.

Hemos cuestionado los modelos educativos contemporáneos que son en dos dimensiones. Libros, cuadernos, pizarrones, maestros hablando—niños levantando la mano para salir al baño. Este modelo que priva de alguna forma la energía y creatividad de los niños y los introduce dentro de un aula iluminada artificialmente con clima controlado. Ese modelo fue producto de la Revolución Industrial hace casi dos siglos. Fue durante ese momento que las familias dejaron el campo para migrar a las ciudades y trabajar en fábricas, y entonces dio paso educar a nuestros hijos dentro de cuatro paredes, sentados en un escritorio rígido que limitaba su movimiento corporal durante su jornada escolar.

Antes de ese momento, por casi doscientos mil años la educación se había dado a través del aprendizaje. A través de usar los cinco sentidos—el olfato, tacto, oído, la visión y el gusto eran pan de todos los días. Estábamos en la mayoría de casos en contacto directo con la naturaleza y de percibir todo nuestro aprendizaje en tres dimensiones. Por generaciones aprendimos haciendo—no aprendimos leyendo. La escritura y la lectura eran de pocos privilegiados.

El aprendiz de carpintería pasaba meses o años a lado de un carpintero experimentado conociendo todo el proceso de su oficio. Lo mismo hacia el zapatero y el agricultor. Era un proceso didáctico formado por la experiencia y por el contacto mismo de nuestros sentidos con nuestra vocación.

Nuestra propuesta en G-22 ha sido la de diseñar un aula que piensa diferente. Un aula educativa dentro de una escuela pública en Guatemala que trae una oportunidad distinta de educar a nuestros niños. Un aula que propone la integración de la ecología y la educación en un mismo espacio. El proyecto se llama el Aula Semilla, y fue concibo como el primer prototipo de muchos por venir. Estamos convencidos que debemos formar eco-valores para garantizar la sostenibilidad ambiental de nuestro país y planeta. Y estos eco-valores debiesen formarse en casa y reforzarse en la escuela.

El Aula Semilla es una propuesta sostenible de un aula bio-climática de bajo costo. Desde su construcción será utilizada como una oportunidad para educar a muchas personas: estudiantes, docentes, académicos, empresarios, trabajadores y campesinos de las comunidades donde se construyan.

El primer prototipo construido dentro de la Escuela Oficial Urbana Mixta de la Colonia Madrid en Escuintla se logró gracias al apoyo y visión de Duke Energy Guatemala y Glasswing International.

Para más información de este proyecto: www.g-22.org/aula-semilla

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